La reducción de la jornada laboral y los ajustes salariales previstos para 2027 representarán nuevos retos económicos y operativos para las empresas constructoras, debido a que deberán reorganizar sus horarios de trabajo y considerar mayores gastos de mano de obra en los presupuestos de sus proyectos.
Así lo señaló la Lic. Marta Lisbeth López Parra, presidenta del Colegio Estatal de Abogados Laboralistas, durante la reunión mensual de socios de Compañías Mexicanas de la Industria de la Construcción en Tijuana, Tecate y Rosarito (COMICE TTR), donde participó como invitada junto con el Lic. Arturo Méndez Preciado, expresidente de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje.
La especialista explicó que las empresas deberán prepararse para la reducción gradual de la jornada laboral de 48 a 40 horas, así como para la implementación de registros electrónicos de asistencia, lo que requerirá mayor coordinación entre directivos, supervisores y trabajadores para reorganizar los horarios sin afectar la productividad.
“Desde el trabajador hasta el director de una empresa tendrán que registrar sus entradas de manera digital, pero todavía estamos esperando los lineamientos que nos permitan conocer si habrá excepciones y cómo se aplicarán estas disposiciones en las diferentes actividades laborales”, comentó.
La abogada López Parra advirtió que uno de los principales desafíos será adaptar estas disposiciones a las distintas modalidades de trabajo, particularmente en actividades como la construcción, donde existen cuadrillas de campo, supervisores y personal que se desplaza constantemente entre obras, por lo que consideró necesario que las empresas comiencen a revisar sus procesos internos.
Por su parte, el Ing. Julio César Urías Soto, presidente de COMICE TTR, señaló que la reducción de horas laborales, sumada a los posibles incrementos al salario mínimo y las obligaciones patronales relacionadas con el IMSS, Infonavit y otras contribuciones, podría elevar los costos de las empresas, lo que terminaría reflejándose en el precio de las obras.
“Yo calculo que entre la reducción de horas y el incremento salarial podríamos tener un aumento de alrededor del 6%, dependiendo del tipo de trabajo y del personal que se requiera, porque todos esos gastos se tienen que considerar cuando hacemos un presupuesto o participamos en una licitación”, señaló
Finalmente, el dirigente consideró que las empresas constructoras deberán revisar con anticipación sus presupuestos, costos de operación y esquemas de contratación, ya que los cambios laborales se suman al encarecimiento de materiales e insumos, en un periodo en el que la actividad del sector todavía presenta una disminución respecto de años anteriores.



