Mexicali, B.C., sábado 11 de julio de 2026.– A fin de reducir la carga desproporcionada que enfrentan las mujeres en las tareas de cuidado y garantizar una crianza compartida, la diputada Daylín García Ruvalcaba presentó una iniciativa en el ámbito local y otra en el federal para establecer una licencia de paternidad de 12 semanas con goce íntegro de sueldo, equiparándola a la licencia de maternidad y reconociendo el papel activo de los hombres en el desarrollo de sus hijas e hijos.
“No podemos seguir sosteniendo un modelo en el que las mujeres cargan solas con el cuidado y los hombres apenas cuentan con cinco días para acompañar la llegada de sus hijas e hijos. Es momento de equilibrar la balanza”, indicó la legisladora.
En la propuesta local plantea modificar el artículo 29 de la Ley del Servicio Civil para que los trabajadores del Estado y Municipios de Baja California cuenten con 12 semanas de licencia de paternidad, con posibilidad de diferir hasta cuatro semanas dentro de los doce meses posteriores al nacimiento.
En caso de adopción, considera un permiso de siete semanas con goce íntegro de sueldo, además de ampliaciones por complicaciones médicas graves o fallecimiento de la madre.
Daylín García refirió que el cuidado es una responsabilidad compartida. “Si queremos familias más fuertes y niñas y niños con mejores oportunidades, debemos crear condiciones reales para que ambos progenitores participen desde el primer día”.
A nivel federal, la congresista propone reformar la Ley Federal del Trabajo, la Ley del Seguro Social y la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado, para que se otorgue una licencia de paternidad de 12 semanas en todo el país, y una licencia de seis semanas en casos de adopción, mediante mecanismos de implementación gradual y cobertura por parte de instituciones de seguridad social.
“Ampliar la licencia de paternidad no es sólo una medida laboral: es una política pública para reducir desigualdades y construir relaciones más igualitarias entre mujeres y hombres”, indicó la congresista.
Ambas iniciativas buscan avanzar hacia un modelo de corresponsabilidad real, en el que la crianza deje de entenderse como una obligación exclusiva de las mujeres y se reconozca como una tarea compartida entre quienes ejercen la maternidad y la paternidad.



