Aunque la reciente apreciación del peso frente al dólar ha generado percepciones positivas en el consumo cotidiano, para el sector industrial representa un riesgo para la competitividad y la atracción de inversiones, especialmente en la región fronteriza, advirtió la Asociación de Industriales de la Mesa de Otay (AIMO).
El presidente del organismo, José Luis Contreras Valenzuela, señaló que tanto la sobrevaluación como la subvaluación de una moneda reflejan escenarios artificiales que terminan por distorsionar la economía real.
“Cualquier fenómeno de sobrevaluación o subvaluación es negativo, porque indica que estamos viviendo un momento artificial. Lo ideal es que las variables económicas se mantengan en valores reales; cuando no es así, comienzan los problemas estructurales”, expresó.
Explicó que un peso fuerte encarece los productos manufacturados en México frente a los de otros países, reduciendo la competitividad de las exportaciones y presionando los márgenes de operación de las empresas establecidas en la frontera.
Contreras Valenzuela advirtió que este fenómeno se ha prolongado durante varios meses, provocando que empresas con inversión extranjera comiencen a resentir el impacto en sus costos de producción.
“Muchas empresas están saliendo de presupuesto, porque cada unidad que producen resulta más costosa, lo que abre la posibilidad de que otras regiones con menores costos se vuelvan más atractivas para la inversión”, señaló.
Añadió que, si bien algunos países recurren a la subvaluación de su moneda como una herramienta temporal para estimular exportaciones, cuando estas prácticas se mantienen por periodos prolongados pueden generar efectos regresivos en el mediano y largo plazo.
Finalmente, el dirigente empresarial subrayó que la manipulación sostenida de variables monetarias puede derivar en crisis estructurales, como ocurre actualmente en Estados Unidos, donde la subvaluación del dólar ha contribuido a presiones inflacionarias y a una pérdida significativa de empleos.



